El síntoma característico del PFSS es un dolor sordo y molesto alrededor de la rótula que suele empeorar durante la actividad física. Las personas afectadas pueden notar molestias al subir o bajar escaleras, al ponerse en cuclillas o al permanecer sentadas mucho tiempo con las rodillas dobladas (un fenómeno conocido como “signo del cine”). En los casos más graves, también pueden aparecer hinchazón y una sensación de roce o chasquido en la rodilla. A pesar de las molestias, el pronóstico del PFSS suele ser bueno y la mayoría de las personas se recuperan con un tratamiento y una rehabilitación adecuados.
El tratamiento del PFSS suele centrarse en reducir el dolor, mejorar la función de la rodilla y evitar un mayor estrés sobre la articulación patelofemoral. El manejo inicial incluye a menudo reposo, hielo y medicamentos antiinflamatorios para aliviar el dolor y la hinchazón. Los ejercicios de fisioterapia que fortalecen los cuádriceps, los isquiotibiales y los músculos de la cadera desempeñan un papel fundamental en la recuperación. En algunos casos, pueden recomendarse dispositivos ortopédicos, como rodilleras o plantillas personalizadas, para corregir problemas de alineación. Reanudar la actividad de forma gradual, evitando los movimientos que agravan el dolor, es esencial para una recuperación a largo plazo. En casos poco frecuentes, puede plantearse la cirugía si los tratamientos conservadores no funcionan.
En general, con un tratamiento adecuado y un retorno gradual a la actividad física, la mayoría de las personas con PFSS pueden recuperarse por completo sin complicaciones a largo plazo. Es importante señalar que hacer ejercicio con un dolor leve suele ser aceptable, siempre que las molestias no empeoren durante el entrenamiento ni después. El éxito a largo plazo depende de mantener una buena fuerza muscular, flexibilidad y una biomecánica correcta durante la actividad física.